Posteado por: kalicom | 8 diciembre 2009

Los frescos del gallinero

Hay varias técnicas para saber si un huevo está fresco.

Si no quieres cascarlo, sumérgelo en agua fría un poco salada. Si se hunde es fresco, si flota no.

Por otro lado, los huevos frescos son ásperos y parecen como de tiza, mientras que los huevos viejos son lisos y brillantes. Además las cáscaras de los huevos frescos suelen ser de un blanco turbio.

También puedes emplear la técnica de coger el huevo con la mano y moverlo arriaba y abajo. Si notas que algo se mueve en el interior es que el huevo no es fresco.

De igual manera se puede saber si un huevo es más o menos fresco en el momento de cascarlo. Si al echarlo en el plato o en la sartén la yema se queda en el centro, es que es fresco. Eso ocurre porque en el huevo fresco la clara está muy coagulada, muy sólida, mientras que en un huevo poco freso está como aguada y floja, de manera que la yema se resbala hacia los lados.

Si una vez que has hecho estas pruebas te aseguras de que son frescos, podrás conservar muy bien las yemas durante varios días cubriéndolas con agua fría y metiéndolas en la nevera.

En cuanto a las claras, las puedes conservar congeladas hasta durante un año. Ve guardándolas en un cacharro de plástico a medida que te vayan sobrando, y luego podrás utilizarlas para hacer merengues y otras cosas. En una taza caben seis u ocho claras. Además, puedes volver a congelar las claras que hayas descongelado.

Fdo.: Madame Clocló.

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