Posteado por: kalicom | 16 febrero 2010

Los machos están condenados a muerte

En este planeta hay una especie para la que el hecho de nacer macho supone sistemáticamente el desprecio, la tortura y una muerte espantosa. Sin excepción, sin remisión posible. Me refiero a los pollos de las razas de gallinas ponedoras.

Cada año, millares de huevos de gallinas ponedoras son fecundados e incubados para abastecer con nuevos ejemplares la enorme industria del huevo. Cuando eclosionan, como es lógico, nacen tanto hembras como machos, pero éstos últimos no tienen valor comercial porque no pueden poner huevos, así que hay que desecharlos. De eso se ocupan unos expertos llamados “sexadores de pollos” capaces, de un rápido vistazo, de identificar si el pollito es macho o hembra.

Cualquiera con cierto sentido conservador de la naturaleza pensaría que los machos pasan a otras fases del proceso productivo como fuente de carne o como animales de fecundación… Pero no es así. Las castas de pollos de postura han sido genéticamente seleccionadas para poner más y más huevos, y no crecen lo suficiente ni lo suficientemente deprisa como para ser rentables para obtener carne.

¿Qué se hace entonces con estos pollos? Volvamos al proceso de selección: el sexador identifica que es macho y entonces lo arroja sin miramientos ni cuidado de ningún tipo a un contenedor o un saco de plástico en el que el pollito se debate ignorante de su destino. A lo largo de la jornada de trabajo miles de pollitos seguirán cayendo en el contenedor, unos encima de otros, muriendo aplastados y asfixiados los que quedan debajo. Según los datos con los que cuento tan sólo en Estados unidos mueren así más de 160 millones de aves cada año, y se superan los 35 millones en Inglaterra.

Pero la cosa puede ser peor todavía porque hay explotaciones que lo que hacen con esta “basura” que son los pollitos machos es arrojarlos directamente en una trituradora en la que son “molidos” para convertirlos en pienso o en abono. Ciertamente hay empresas que tienen el detalle de gasearlos antes de triturarlos, pero la mayoría ni se molestan en hacerlo porque cuesta dinero, así que los muelen vivos, sin mayor miramiento.

Las personas que han presenciado estas operaciones describen como terrible, sobrecogedora y brutal la forma en la que estos animalitos se dirigen hacia la muerte lenta e inexorablemente, tras varios minutos de desmembramientos y de dolores indescriptibles.

Después sólo queda un montón de desperdicio orgánico que, en el mejor de los casos, servirá de pienso o de abono, pero que muchas veces irá directamente al vertedero.

Es difícil saber cuántos pollitos mueren así en el mundo cada día, porque no existen estadísticas disponibles para la opinión pública, pero me parece un auténtico “magnicidio” biológico que merecería que expertos en veterinaria, en alimentación y en aprovechamiento de recursos estudiaran soluciones alternativas a la trituradora.

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Responses

  1. al vertedero? jajajaja

    Es muy inocente pensar que esta industria va a perder dinero contaminando el ambiente, esos pollos triturados son mezclados con estabilizantes, saborizates y otros quìmicos y nos los venden como embutidos de pollo

    • Seguramente tienes razón amigo Besner, por más que me repugne la idea.


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